domingo, 25 de noviembre de 2012

No hay segundas opotunidades, excepto para los remordimientos.

Pues sí, muchas veces tenemos el problema de que tu corazón no quiere admitir lo que tu mente ya sabe.. Quiero decir que, yo aquel día, también estuve tentada a meterme debajo de una puta mesa, pedirme unos días libres e hincharme a ansiolíticos. Pero por alguna extraña razón, decidí salir a la calle. Y ¿Sabes por qué? Porque te lo debia a ti, y a todo lo que habiamos tenido, cariño, hay más de mí en él que en mi misma. De lo que sea que nuestras almas estén hechas, la suya y la mía son lo mismo.


Hablo de que quizá esta vez no haya que huir y de que huir significaría "ir a buscarte" como dijo aquella. Hablo de que el invierno no es tan malo y que la primavera será mejor, hablo de nieve en el mar y sueños de hace meses cumplidos en la arena. De tácticas y estrategias, de terapias de choque para perder el miedo al "te quiero", de hacerme ser incoherente con mi yo de anteayer que ya no creía en todo esto, de que sea la margarita la que me pregunte a mí y que yo responda que no, cruzando los dedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario